Desde el regreso de Municipal Limeño a la Primera División en 2016 siempre ha sido de los invitados constantes a fase de cuartos de final.

Esta es su séptima participación y la comenzó mal. Su historia ha estado llena de obstáculos, ya que en cinco no logró superar esta instancia y su única excepción llegó justamente el semestre anterior (Clausura 2019), cuando logró dejar fuera a Chalatenango y posteriormente chocó contra Alianza que le puso freno.

Para Limeño ya se volvió una pesadilla enfrentar a Santa Tecla en ronda de cuartos. Es su bestia negra.

Previo a este torneo le tocó eliminarse contra el cuadro de las Colinas en los torneos Apertura 2017, Clausura 2018 y Apertura 2018. El guion fue el mismo. Tecla avanzó a semis y envió de vacaciones a su rival.

Con el partido del miércoles, siempre por esta instancia, los números de Limeño son desalentadores: ha marcado solo tres goles y recibió siete.

Una constante de esa serie había sido que el primer juego se disputaba en el Ramón Flores Berríos, permitiéndole a Tecla cerrar en su patio. Hoy se invirtió esto pero con el 3-0 de la ida, una remontada no será tan fácil de conseguirla.

En el Apertura 2017 la serie quedó reducida a dos empates sin goles. La ventaja deportiva de los pericos pesó.

Para el Clausura 2018 pasó algo similar, dos empates catapultaron al cuadro verde, tras el 1-1 en la ida y un 0-0 en la vuelta. Fue hasta el Apertura 2018 que la balanza se inclinó por méritos de los tecleños, que asaltaron el feudo oriental por 1-0 y en el cierre firmaron empate a dos goles.

Otras dos series de cuartos que fueron frustrantes para Limeño fueron en el Apertura 2016 donde perdió el primer juego contra Alianza en casa (1-2) y en el Cusca intentó recuperarse ganando 1-0 pero le ayudó a los albos su mejor posición en la tabla y en el Clausura 2017 también fue superado por “la ventaja deportiva” ante su vecino Águila: 1-1 en Santa Rosa de Lima y 2-2 en el Barraza.

Limeño necesitará ganar por diferencia de tres goles a Santa Tecla (3-0, 4-1, 5-2… como sea). El problema es que, desde que se juegan los cuartos de final en la Primera, los cucheros nunca han marcado tres o más goles.

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