Este viernes la comunidad futbolística de El Salvador se reunió para rendir homenaje a Norberto “el Pájaro” Huezo, uno de los grandes íconos del fútbol nacional y capitán de la selección nacional que participó en la Copa del Mundo de España en 1982. La ceremonia de vela se celebró en la funeraria La Auxiliadora, donde familiares, amigos y ex compañeros de equipo se unieron para dar su último adiós a este querido ex futbolista. El evento no solo fue un acto de despedida, sino también una oportunidad para recordar el legado que Huezo dejó tanto dentro como fuera de la cancha.
La presencia de ex jugadores de la selección y de figuras históricas del fútbol salvadoreño fue una constante durante la velación. La familia de Huezo, encabezada por su ex esposa y sus dos hijos, recibió el apoyo de aquellos que compartieron momentos memorables junto al capitán en diferentes etapas de su carrera. En especial, sus compañeros del Mundial de 1982 compartieron anécdotas y emociones en honor a quien fue un pilar fundamental de la selección nacional. “Todos hablan del número 10, pero yo le digo el diez porque para nosotros fue nuestro 10”, expresó Ramón Fagoaga, quien recordó con cariño los momentos vividos junto a Huezo desde sus primeros días en la selección en 1976.
Eduardo Hernández, otro de los mundialistas que formó parte de la selección salvadoreña en 1982, también se acercó a la funeraria para rendir su respeto a Huezo. El ex portero, quien fue parte del equipo en la Copa del Mundo, relató una conmovedora anécdota sobre el apoyo que recibió de Norberto durante un momento difícil de su vida. Durante la pandemia del Covid-19, cuando aún no existía una cura para el virus, Hernández fue uno de los muchos afectados y pasó un tiempo hospitalizado. “En esos momentos, Norberto fue de las pocas personas que me llamaba casi todos los días para darme ánimo y decirme que todo iba a estar bien. Él fue un verdadero amigo en los peores momentos”, compartió el ex arquero, visiblemente emocionado.
El velorio de Huezo no solo reunió a sus compañeros de generación, sino también a otros ex mundialistas y miembros del cuerpo técnico de la selección de 1982. Entre ellos se encontraba Salvador Mariona, quien, al igual que Huezo, tuvo el privilegio de estar en dos Copas del Mundo, en 1970 y 1982. Mariona destacó la humanidad y el carácter del “Pájaro” al señalar que fue un hombre en quien siempre se podía confiar. “Lamentablemente, se va un gran compañero, una gran persona. Son demasiadas palabras las que uno podría decir sobre Norberto, pero lo que queda es el recuerdo de un hombre digno”, expresó Mariona, quien estuvo acompañado de Pipo Rodríguez, otro miembro del cuerpo técnico de 1982, para ofrecer sus condolencias a la familia.
En el interior de la funeraria, los asistentes pudieron observar una pequeña exposición dedicada a Huezo, que incluyó camisetas y fotos que mostraban los momentos más icónicos de su carrera futbolística. Estas imágenes evocaron la participación de Norberto en los grandes momentos de la selección, incluyendo su paso por el Mundial de 1982. Los familiares y amigos del “Pájaro” se encargaron de mostrar estas piezas para que los presentes pudieran rendir homenaje a los recuerdos que marcaron la vida de Huezo. La ceremonia se convirtió en una celebración de su vida y de su impacto en el fútbol salvadoreño.
El legado de Norberto Huezo, uno de los nombres más importantes en la historia del fútbol en El Salvador, continuará siendo recordado con cariño y admiración. El sábado, su cuerpo será enterrado en el Cementerio Jardines del Recuerdo, donde se le dará el último adiós en una ceremonia solemne. La comunidad futbolística y los aficionados al deporte en general siguen lamentando su partida, pero al mismo tiempo celebran la huella imborrable que dejó en la historia del fútbol salvadoreño.