Norberto “Pájaro” Huezo, una de las figuras más emblemáticas del fútbol nacional, falleció el 5 de marzo a los 68 años, tras un complicado proceso de salud. El exjugador, quien sufrió una isquemia cerebral en los últimos días de su vida, se encontraba hospitalizado luego de haber sido diagnosticado con un quiste que requería cirugía. Sin embargo, su condición empeoró rápidamente, y los exámenes médicos revelaron que el daño cerebral fue extenso, afectando ambos lados del cerebelo, lo que empeoró el pronóstico de su recuperación. A pesar de los esfuerzos médicos, Huezo no logró superar las complicaciones, lo que finalmente derivó en una falla multiorgánica.

Huezo fue una figura destacada en el fútbol, conocido por su destreza como mediocampista y su enorme talento que lo llevó a jugar a nivel internacional. A los 17 años, debutó en el fútbol profesional con el equipo de la Universidad de El Salvador, y rápidamente destacó por su habilidad técnica y visión de juego. Su paso por el Atlético Marte, donde se consolidó como titular, fue clave en su carrera, y fue allí donde su nombre empezó a resonar en el ámbito nacional. Además, su gol contra México en las eliminatorias mundialistas lo catapultó a la atención de equipos internacionales, lo que le permitió dar el salto a clubes de renombre como el Monterrey en México.

Su participación en el Mundial de 1982, celebrado en España, fue uno de los momentos más destacados de su carrera. Huezo fue un jugador clave en la clasificación de El Salvador para ese torneo, donde se convirtió en una pieza fundamental en la medular del equipo. Después del Mundial, continuó su carrera en el extranjero, jugando en varios equipos de España, como Cartagena y Valencia, además de en el Herediano de Costa Rica, con el que ganó un campeonato. También pasó por clubes en Guatemala y cerró su carrera en el Club Deportivo FAS en 1993.

Además de su carrera como futbolista, Norberto Huezo también tuvo un impacto significativo como entrenador y presentador deportivo. Tras su retiro del fútbol activo, dirigió a varias selecciones juveniles, preparándolas para competiciones internacionales como el Mundial Sub-17 de 2007 y el Sub-20 de 2009. Su experiencia y conocimiento del fútbol lo llevaron a la televisión, donde presentó programas deportivos como “Fanáticos +” en canal 21 y “La Polémica” en canal 4, consolidándose como una voz respetada en el ámbito deportivo nacional.

El legado de Norberto Huezo trasciende su paso por el campo de juego. Conocido por su humildad y pasión por el fútbol, dejó una huella indeleble en el deporte salvadoreño. Su contribución a la historia del fútbol de El Salvador, tanto como jugador como entrenador, es incuestionable, y su partida deja un vacío en el corazón de los aficionados. Huezo será recordado no solo por su habilidad con el balón, sino también por su dedicación y amor al deporte que lo convirtió en una leyenda.