Para El Salvador el 15 de junio es una fecha inolvidable, marcada por un récord nada agradable en los mundiales de futbol y posiblemente eterno para nuestro país por el hecho de ser el país más goleado en la competición oficial celebrada cada cuatro años.

Las condiciones políticas del país agravaron y dejaron desapercibida la precaria situación en la que viajaban los jugadores que conformaban la Selección Nacional de El Salvador del 82'; entusiastas y orgullosos los jugadores llegaron a España con contratiempos, sin un campamento previo al primer encuentro a solo tres días de su llegada en el que debían enfrentar a Hungría en el Grupo 3.

Los jugadores salvadoreños se pararon en el césped del Estadio Manuel Martínez Valero (conocido en aquel entonces como Nuevo Estadio) sin tener idea del accidente futbolístico que estaba por ocurrir; corría el minuto 4' cuando Hungría abrió el marcador, 23' minutos bastaron para estar por 3-0 abajo en el marcador. Para el segundo tiempo las cosas irían de mal en peor para La Selecta del 82', para el minuto 50' los nacionales ya caían por 4-0 y descontaron en el marcador al 61' (Siendo este el único gol marcado en mundiales por El Salvador).

Cuando de corría el minuto 83' El Salvador ya se hacía con el récord de la Selección más goleada en los mundiales con un marcador de 10-1 a favor de los húngaros.

Aunque ya han pasado 34 años de ese evento, nadie olvida esa fecha que accidentalmente caímos por una grotesca e irrespetuosa goleada de la cuál no podemos reponernos debido a que no hemos podido clasificar a un nuevo mundial.

Ahora bien, El fútbol salvadoreño continua en el mismo lugar que hace 34 años, dejado atrás por selecciones centroamericanas y del caribe que han avanzado grandemente y que dejan al descubierto los niveles de fútbol de los jugadores y clubes.

Los chispazos que nos hacían ver un futuro prometedor fueron destruidos por los amaños y por la falta de continuidad, procesos que hasta la misma FESFUT ha sido encargada de romper y que le han hecho empezar de cero. No hay una ruta que seguir de momento, continuamos con la esperanza de clasificar y poner los ojos en un objetivo diferente cada 4 años.

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